Parto por dejar sentado que tengo una mentalidad de lo más amoral y lo digo porque se puede ver en lo que voy a decir un cuestionamiento moralizante cuando, en realidad, mis observaciones son éticas.
En un principio tuve ideas bastante laxas sobre las relaciones románticas entre estudiantes y profesores (de lo que conozco, casi al cien por cien de estudiantes mujeres con docentes varones). Me parecía que era posible que se estableciera una relación entre iguales de enriquecimiento mutuo aunque fuese efímera. Pensaba esto porque partía de la honestidad y de la claridad de los actos de los involucrados. Conocí de quienes incluso al enamorarse de la estudiante le pedían que se cambiara de paralelo o iniciaban su relación una vez que dejaban de ser profesor-alumna, lo cual me parecía ético y una demostración de madurez.
Con el tiempo supe de casos que echaron por tierra mi ingenuidad y me dejaron en claro que la cuestión, dada la inexistencia de sanciones, iba del acoso puro y duro al abuso de poder, en clara demostración del machismo más repulsivo, en donde no cabe –como defensa- el supuesto consentimiento de ambas partes. No cabe porque el profesor parte de una posición de poder. No me digan que se trata de mayores de edad con harta experiencia amatoria y blablabla porque hay quienes parten de la superioridad que les da el cargo para acercarse a una veinteañera. Se parece todo esto al “tirarse a la chola” al cual hace referencia Vargas Llosa a propósito del caso Strauss-Kahn. El “tirarse a la estudiante” lo practican hombres de mediana edad que no pueden establecer relaciones con mujeres de treinta en adelante. En el caso de ellas, no se podrá negar la búsqueda de una figura paterna, y no dejo de pensar que si hubiesen tenido una verdadera educación sexual…
Los casos a los que me refiero en universidades del primer mundo se sancionarían con la expulsión del docente: hay profesores que se dedican a acosar abiertamente (frente a sus compañeros) a las estudiantes y ellas no denuncian por miedo a represalias académicas, hay otros que tienen ciertas aulas o espacios de parqueadero como su motel particular, y también rondan por ahí profesores que salieron de otras universidades con acusaciones probadas de acoso. Conozco casos de docentes que seducían al mismo tiempo a un par de chicas y ambas pensaron que era una propuesta en serio, algunas de ellas han terminado con crisis nerviosas (ante un engaño el ser humano se duele y comienza a desconfiar de la vida en general). Sé de apuestas entre dos o tres profesores para saber quién llega primero. En general, se trata de una necesidad burda de fortalecimiento de la virilidad. Por eso creo, sin dudas, que urge una sanción. Obvio, las relaciones sinceras de amistad y laborales entre estudiantes y profesores, que den cuenta de crecimiento profesional y personal, no entran en estos casos.
4 comentarios:
Todo lo que dices es cierto...y sé también de varios casos...muchos siguen en silencio y con acciones muy graves de por medio...por alguna razón las cosas no se descubren y cuando sabes qué pasa, no tienes más remedio que socorrer a aquella persona y ver como el otro sigue haciendo lo mismo...
Gracias por compartirlo. Emocionalmente salen afectados también los amigos de las chicas, muy golpeados porque no pueden imaginarse tanta crueldad porque hay actitudes llenas de maldad.
Me parece muy valioso tu punto de vista, pero, aunque no lo creas aun existen quienes a pesar de la mala fama en las relaciones profesor-alumna, si se enamoran y estan juntos mucho tiempo como algo mutuo.Los casos no pueden ser generalizados.Me pregunto: para quienes si sienten amor tambien ¿deberia haber sancion?
No he generalizado, más bien partí hablando de los casos positivos pero dados los abusos de unos cuantos debería reglamentarse. No se trata solo de "mala fama", no hay "mala fama" o "buena fama" hay hechos. Y claro que puede pasar, una persona se puede enamorar de quién sea. Hay muchas instituciones en las que, por ejemplo, si una pareja de compañeros de trabajo se enamora piden a uno que renuncie. Igual, acá se puede esperar a que la relación profesor-estudiante haya acabado y sea de exprofesor-exestudiante (o sea, una vez terminado el semestre), por ejemplo.
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