13 jul 2012

Hoy me duele España

Me duele desde hace tiempo pero hoy me duele más. He recibido con preocupación el alza del IVA, los recortes y reformas que no pararán hasta el próximo año. He visto con tristeza cómo aumenta la tasa de desempleo casi tanto como se afianza el cinismo de los banqueros. Me he indignado ante la indolencia de Andrea Fabra (diputada del PP por Castrillón) cuando ha dicho “que se jodan” los parados porque el problema es que no buscan empleo. Me he conmovido ante las voces de protesta que sin bajar el tono apelan a la sensatez y tratan de articular un discurso político a futuro.

Y en medio de todo esto me ha llegado de golpe la tristeza porque los afanes políticos en tiempos de crisis han tocado a la radio y televisión públicas. El primer paso fue la designación de un presidente de directorio con todo el poder. Lo que vino hoy como regalo de verano, al final de la temporada de grandes programas de la radio, fue el despido de Juan Ramón Lucas y la despedida de Toni Garrido que no sabe si volverá en septiembre.  

Asuntos Propios ha sido para mí un referente de lo bueno que se puede hacer en la radio, de la honestidad del periodismo y del altísimo valor de los medios públicos. Algo que en este país en el que vivo simplemente no se encuentra. Toni Garrido se ha despedido hoy de sus oyentes por si acaso. Sus palabras se dirigieron a recordar su compromiso y el de su equipo con el sentido de un medio público: hablar con la verdad o con la conciencia de que no se la está diciendo. Ha recordado que los periodistas se creen líderes de opinión, que su ego llega quince minutos antes a las reuniones de directorio, que determinan lo que es importante y que su engreimiento no les permite ver que eso lo conoce la gente de la calle. Y todo lo que ha dicho -hasta hoy- lo ha hecho sin perder los modales, con la transparencia de su voz y de su inteligencia. Toni ha dicho adiós a sus oyentes no sin antes recordarles que el rendimiento económico de un medio nunca puede mermar el pensamiento crítico. Así es… pero pocos lo quieren decir. Hoy España me duele porque ya no basta con el dinero también quieren llevarse la palabra.

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